Propician inclusión de adulto mayor mediante Casas de las Familias

  • El Sistema DIF Morelos cambia el modelo asistencial hacía una visión incluyente de las personas de la tercera edad.
  • Cultura, deporte, capacitación; desarrollo humano, actividades con la familia, algunas de las novedades.

Rosa Álvarez es una mujer de 76 años que hace un par de meses acudió por primera vez a la Casa de las Familias en Cuautla, antes Casas de Día, por recomendación de una vecina que la invitó al verla siempre desocupada y aburrida.

Desde ese día Rosa Álvarez es una de las más asiduas, lo mismo participa en actividades culturales o deportivas, se capacita en algún curso; o colabora en el mantenimiento del invernadero, ubicado en este espacio administrado por el Sistema DIF Morelos.

Hoy doña Rosa se percibe útil, “mucho tiempo me sentí aburrida en casa porque, al pasar los años, mis hijos me excluyeron de las actividades cotidianas del hogar por considerar que mi edad me lo impedía”, explica.

Pero asegura que desde su llegada a la Casa de las Familias, se ha generado un gran cambio en ella, “siento seguridad conmigo y mi vida, no me avergüenza mi edad, me siento capaz de aprender cosas nuevas que fortalezcan mi desarrollo como persona”, detalla sonriente.

Casas de Día a Casas de las Familias

Como la casa de las Familias en Cuautla, el Sistema DIF Morelos atiende 12 espacios de divertimento y formación para las personas de la tercera edad, ubicadas por todo el estado.

A partir de las nueve y hasta ya entrada la tarde, las personas de la tercera edad que ocupan las instalaciones puedan estar en un ambiente tolerante e incluyente; Atlatlahucan, Huitzilac y Cuautla son las Casa de las Familias donde la transformación es evidente.

“Una amiguita me contó todo lo que se hace en esta casa, asistí y comencé a aprehender muchas cosas; yo hago repujado, algo que nunca había hecho. Primero hice cosas para mis hijos, después mis familiares, ahora algunas amistades me solicitan un cuadro para vendérselos. Nunca trabajé, hoy a mi edad sé lo que se siente tener tu dinerito; me hace  descubrir que tengo un valor como persona y que puedo aprehender aún más”, agrega Rosa Álvarez.

El Sistema DIF Morelos atiende a los adultos mayores con diferentes servicios, uno de ellos es las Casas de Día, integradas por 12 inmuebles donde acuden a jugar, platicar y compartir experiencias y anécdotas que los nietos ya no desean escuchar.

“Todos los días hacemos diferentes actividades, nos ponen a cantar, en el karaoke; nos dan clases de baile; hemos salido a campamentos donde estoy acompañada con personas igual que yo, tenemos el mismo gusto por algo y lo hacemos juntas, los cuales me hacen sentir bien pero a veces me gustaría regresar de vacaciones con mi familia”, concluye.

En el 2006 el DIF estatal inició la construcción de estas casas y, a la fecha, tiene una docena, pero fueron edificadas sin programas específicos y ausencia de infraestructura suficiente para atender de manera integral al adulto mayor.

Al llegar Elena Cepeda al Sistema DIF Morelos, también observó que las llamada Casa de Día eran espacios que, de alguna manera, excluía a los adultos, sin acciones que buscarán vincularlos con su familia, por lo que decidió llevar a cabo una transformación que fuera más allá de cambiarles solo el nombre.

De Casas de Día pasaron a Casas de la Familia, pero ahora con programas de capacitación, recreación, cultura y prevención de la salud, que permitiera a los adultos mayores mantener sus habilidades o reactivarlas para incluirlos en la vida cotidiana y dejar atrás la idea que son personas que ya no son productivas.

En 2014,  las Casas de Día recibieron equipamiento médico, material didáctico y deportivo, entre otros, por 4 millones de pesos, para montar talleres, consultorios, cocina; panadería, invernadero y otros servicios.

Pero una de de las transformaciones más importantes fue llamarles Casas de la Familia para  vincular a los familiares y los acompañen en sus actividades, permitiendo el acceso a niñas, niños, jóvenes y adultos para que participen en dinámicas con ellos, donde ambos se integren en una sana convivencia y se fortalezcan los lazos.

“Dada la importancia de esta transición se ha determinado brindar diferentes servicios que están dirigidos al adulto mayor y a su familia, como las sesiones de activación física y cognitiva; pláticas de desarrollo humano; dinámicas de recreación y esparcimiento; atención médica, psicológica; trabajo social, servicio alimentario, actividades recreativas y educativas; así como talleres productivos y ocupacionales”, explica Luz María Uribe Quintanilla, Directora de Desarrollo Integral Familiar y Asistencia Social del Sistema DIF Morelos.

A solicitud y análisis de la presidenta del Sistema DIF Morelos, hoy los programas están orientados al cumplimiento de los derechos de las personas, reorientando la visión que existe de un adulto mayor, valorándolo como un ciudadano a quien se le debe brindar el apoyo y acompañamiento necesario, por el proceso que representa la etapa de su vida.

La Casa de la Familia de Cuautla es uno de los albergues más longevos, 19 años, donde se iniciaron estos cambios mostrando importantes resultados.

Aquí se atiende a personas mayores de 60 años de cualquier municipio, mediante diferentes actividades, como aprender algún oficio y cursar algún taller de desarrollo humano.

Existen casos de quienes asisten que, aún con familia, refieren ser olvidados y este espacio les da vitalidad.

“Todos creemos que el adulto mayor al llegar a esta edad disminuyen ciertas facultades mentales y físicas, pero no es así, porque aquellas del corazón y del alma quieren seguir manifestándose, así que no se pierde ninguna facultad, es necesario seguir ocupado, aprendiendo cosas nuevas, para que no se sientan excluidos”, expresa Uribe Quintanilla.

Fortalecer la idea de ser útil

Para lograr que los adultos mayores se sientan útiles, se han creado diferentes talleres, señala Uribe Quintanilla, uno que ha tenido gran demanda es el de panadería en la Casa de las Familias en Cuautla.

La mayoría de quienes cursan dicho taller nunca habían trabajado en la cocina, pero ahora han adquirido habilidades para elaborar pasteles, galletas, pan, los cuales después son comercializados y con ello se apoyan económicamente.

Otro taller es el de repujado donde son mujeres, la mayoría y quienes, debido a la edad, pierden flexibilidad en las manos; habilidad que regresa al realizar esta clase y al descubrir que con ellas pueden crear nuevas cosas, además le ayudan a mejorar su economía porque la artesanías o cuadros realizadas son vendidas.

También existe el área de carpintería, donde los instructores enseñan a trabajar con la madera y realizar diferentes artículos, en algunos casos en conjunto con el taller de repujado, ya que los encargados de carpintería se encargan de crear los marcos y bases de las diferentes manualidades, además de la reparación o fabricación de muebles para el hogar.

Otra de las actividades es el vivero, donde se reproduce la violeta africana y los cactus de adorno, lo que ha tenido un gran éxito, ya que los que asistentes se encargan de la producción y cuidado de las plantas y cactus, además que arreglan las macetas donde colocan sus plantas para después venderlas, generando un ingreso que les permite cubrir sus gastos.